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Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

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Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Miér Jul 27, 2011 1:46 am

Después de aquella odiosa conversación lo único que necesitaba era mezclarme con mis libros y no dejar que nadie más se metiera en mis asuntos, quería que las palabras se fueran de mi cabeza y las páginas fueran su reemplazo. Y sabía perfectamente cómo hacerlo. El pedido que aquella mañana había llegado aún se encontraba en sus cajas. Eran tres grandes y dos pequeñas que había pedido con aquellos libros que tenía en baja. Fui bajando las cajas de a una desde el ático y comencé a dejarla en los pasillos correspondientes, era un trabajo que solo hacía yo, jamás dejaba que alguien más lo hiciera, era mi trabajo, mi tienda, mi refugio.

Al acabar con las dos pequeñas que traía los libros que los alumnos de Hogwarts necesitaban continué con la tercera, una que traía aquellos libros que generalmente los estudiantes de medimago pedían, eran costosos, pero siempre eran casi los primero en irse, siempre habían reservas y siempre me quedaba corto de ellos, era increíble la cantidad cosas que era posible encontrar en ellos. En más de una ocación me había sentado en los pasillos a leerlos y más de alguna cosa había aprendido y aquellas mismas cosas me habían hecho perderme en el tiempo y cuando lograba salir se ya era de madrugada y la tienda estaba cerrada. Cosa que los empleados hacían cuando sabían que yo ya me había perdido.

Cuando estaba en la tercera caja de libros para el Ministerio de Magia la puerta se abrió y la tienda volvió a quedarse en silencio. Suponiendo que alguien podría atender a quien fuera que andaba por allí, seguí con los libros en las estanterías. Coloqué cinco más en mi brazo, pero en el momento en que me disponía a hacer lo mismo que había hecho con el resto noté que no se escuchaba ninguna voz y el hecho de que alguien pudiera robar alguno de mis libros me puso alerta. Di la vuelta a uno de los muebles y observé a quien rondaba mi tienda.

Sonriendo de lado dejé los libros sobre el mesón de atención y afirmé los codos en él mientras veía como Granger se deleitaba con lo que observaba. Sabía de su fama, claro por Dios si había estado con ella casi siete años de mi vida y cada vez que me acercaba a la biblioteca ella andaba allí. Encendí otro de mis cigarrillos, puesto que ese era el único lugar en que me permitía hacerlo, porque tenía un hechizo rodeando el espacio para que no impregnara los libros con el olor de tabaco.

- Tengo cosas interesantes para ti Granger –le dije mirándola con cuidado antes de que se volteara y me descubriera mirándola. Cosa que cada vez que venía hacía.


Última edición por Draco Malfoy el Dom Jul 31, 2011 5:08 am, editado 1 vez




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Miér Jul 27, 2011 2:13 am

Con las manos dentro de su abrigo se apresuró hasta la entrada de la tienda mientras su cabello se arremolinaba a los costados de su rostro debido al viento. Abrió la puerta de Flourish y Blotts y ésta no hizo ningún tipo de ruido como solía hacer, por lo que supuso que había sido reparada hace poco, claro, porque había estado ahí la semana anterior y aún rechinaba cuando se abría. El calor de la tienda y el característico olor de los libros la rodearon una vez estuvo dentro, su mirada fue rápidamente hacia el mesón ubicado a la entrada, en dónde siempre había alguien atendiendo o con cara de aburrimiento -en el mejor de los casos-, sino estaba Malfoy.

Le llamó la atención que no hubiera nadie, aparentemente la tienda se encontraba vacía, pero supuso que el encargado debía estar por ahí y lo más probable era que se lo encontrara mientras caminaba por las estanterías. Sin más y sacando las manos de su abrigo se adentró y perdió entre los libros, con aquella típica media sonrisa en su rostro producto del gusto que tenía por éstos. Recorrió con sus ojos pardos los diversos títulos y colores, muchos ya los había leído, pero jamás eran suficientes libros.

Ya había llegado hasta la zona de Adivinación, al final de la tienda cuando decidió regresar y escoger finalmente el o los libros que llevaría. Tenía que admitir, por mucho que hubiese odiado enterarse hace aproximadamente un año que los Malfoy habían comprado la tienda, que habían muchas mejoras. Todo estaba perfectamente limpio e iluminado, incluso habían reorganizado los libros, facilitando la labor de encontrar el que se busca, pero lo que más le había sorprendido -gratamente- eran los numerosos ejemplares muggles que había visto. De hecho, se encontraba en esa sección cuando una voz masculina -y conocida- la sobresaltó. Cerró los ojos y suspiró antes de voltearse y enfrentarse con aquellos fríos ojos grises que la observaban. Le sorprendió ver al rubio con un cigarrillo, ¿en qué momento habían comenzado a gustarle las cosas muggles?, pero no hizo comentarios, era su vida, su tienda y podía hacer lo que quisiera, a ella no le importaba.

Por supuesto, Malfoy — contestó con desgana sin prestarle verdadera atención, no quería discusiones, pero estando con el rubio lo que ella quería jamás contaba. — Eres dueño de ésta librería, es obvio que hay cosas interesantes aquí — le dijo mirándolo algo confundida, quizás se perdía de algo, pero a su parecer Malfoy no había dicho nada nuevo. No le dio demasiada importancia, aunque quedó algo pensativa. Mordisqueando su labio inferior volvió su vista hacia los libros, leyendo los títulos y autores, aunque sin la concentración que tenía antes.



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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Miér Jul 27, 2011 8:06 pm

Era agradable la sensación de saber que Granger hacía cosas y no tenía ni la más mínima idea de lo que con eso podía provocar en los demás, tenía sus armas, pero no sabía como utilizarlas, cosa que ciertamente me ayudaba bastante en más de una de las cosas que solía pasar por mi mente y que sin duda la involucraba a ella, fuera bueno o malo, daba igual, siempre había algo con lo que podía sacar cierto provecho. Había cambiado y mucho, sin duda en cosas que físicamente se podían ver a lo lejos, pero como en mí también habían cosas que seguían igual y eso sería el rostro de admiración que colocaba cada vez que los libros la rodeaban, por Merlín, era hasta divertido.

- Claro, comenzando con el dueño, Granger no me digas que comienzas a interesarte por mi –le dije mientras sonreía de lado y le daba otra calada a mi cigarrillo- Pero te digo que no soy tan fácil de leer, ya de por si tengo la portada complicada –me quedé unos segundo observando como se mordía el labio, cosa que durante siete años no logré descifrar cuando era que lo hacía, o en que en realidad solo era tic nervioso que le salía en cada instante de su vida. Me separé del mueble en el que me había apoyado, apagué el cigarrillo no sin antes dar mi ultima calada y me acerqué hasta donde estaba ella y alzando mi mano izquierda tomé un libro sin entregárselo aún- De seguro este te espantará del mismo modo en que te cautivará Granger –agregué mientras le enseñaba la negra portada decorada solo con un pequeño pájaro: Los Juegos del Hambre, autora muggle y pronto a estrenar película, sí lo sabía, era mi deber como dueño de una librería y más si me había inmerso en el mundo de la literatura no mágica contrario a lo que todo el mundo podría pensar.

Había escuchado los rumores de que se convertiría en una tienda de libros de magia oscura cuando la había comprado, pero como siempre jamás, hacía lo que los demás esperaban de mí, por Merlín que no y siempre adoraba demostrarles lo equivocado que estaban. Puse el libro bajo mi brazo y me incliné un poco más hacia ella- Y por favor, si no sabes que hacer con tus labios cuando estás nerviosa, te pido que dejes de mordértelo de esa forma, lo digo por… tu seguridad –le sonreí elevando el labio superior y retrocedí dándome la vuelta para girar hacia el pasillo en el que había estado antes de que ella llegara- Ven aquí Granger, tengo tus libros llegaron esta mañana –esta voy mi voz había dejado de ser arrogante. De algún modo cuando se trataba de trabajo, siempre cambiada, se había más ¿profesional? Y dejaba de ser el idiota que todos conocían- Si no vienes iré por ti y no de buena forma –le dije mientras me arrodillaba cerca de la caja.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Miér Jul 27, 2011 9:39 pm

No leía realmente lo que veía, absolutamente desconcentrada mientras las palabras de Malfoy rondaban en su cabeza; no le gustaba aquella sensación de no captar por completo a lo que él se refería cuando le hablaba, siempre era así y se sentía realmente confundida, era como si el rubio hablara el clave constantemente y ella tuviera que descifrarlo. Aunque claro, todo eso cuando no discutían, ahí los insultos eran totalmente directos. Miró de reojo a Malfoy cuando volvió a hablarle y una sonrisa tiró de la comisura de sus labios sin formarse del todo, el egocentrismo que tanto lo había caracterizado seguía ahí, intacto, mientras a los ojos perspicaces -para algunas cosas- de la castaña muchas cosas habían cambiado en él desde que lo había conocido.
Dudo que comience a interesarme por ti ahora, Malfoy, no te preocupes — contestó luego de rodar los ojos ante el comentario del rubio. Se giró para mirarlo de frente, pero no se movió de su lugar. No se había percatado de que aún mordisqueaba su labio inferior, como siempre hacía cuando se encontraba nerviosa o pensativa, hasta que notó los ojos grises de Malfoy mirarlos, por lo que dejó de hacerlo inmediatamente. — Así que puedes dejar de hacerte el interesante. Además, aún no se escribe el libro que yo no sea capaz de leer. — le dijo con seguridad en su voz mientras lo veía apagar su cigarrillo y acercarse hasta dónde ella se encontraba.
Siguió con la vista la mano de él, que se dirigía hacia la estantería para sacar un libro que ella no reconoció. Malfoy le enseñó la portada, de color negro con letras claras y un ave de color dorado con una flecha, era simple pero llamaba la atención. Era obvio que él ya lo había leído, y tampoco le sorprendió que no se lo entregara, le estaba recomendando un libro, no iba a ser todo tan fácil.
No sabía que has estado tan atento a mis gustos, Malfoy. Ya veremos si te equivocas o no con ése libro. — comentó sin siquiera hacer el intento de tomarlo, pues él ya lo había puesto bajo su brazo. No sabía qué pretendía, nunca lo hacía y aquello la incomodaba, como todo lo desconocido. Se había puesto pensativa otra vez, intentando comprender, aunque fuese mínimo, lo que pasaba por la mente del ex Slytherin, bajó la vista mordiendo su labio inferior de manera casi imperceptible pero al alzar la vista, dispuesta a hablar, se encontró con aquellos ojos grises más cerca de lo que esperaba. No alcanzó a reaccionar para contestar lo que él había dicho, y tampoco reaccionó rápidamente. Quizás un Petrificus Totalus hubiese sido menos efectivo. Sintió sus mejillas arder y agradeció que Malfoy ya no estuviera ahí para verlo.
Merlín, ¿qué diablos había sido eso?, pensó aún quieta en su lugar. Escuchó a Malfoy llamarla y entonces recordó los libros del Ministerio, debían haber llegado. Pero no estaba dispuesta a ir, claro que no. Algo le decía que no jugaba con ventaja estando con Malfoy y no iba a arriesgarse. Entonces lo oyó llamarla otra vez, y supo que hablaba en serio. Tomó aire e intentó parecer lo más normal posible al hablar.
Ya voy Malfoy, te ahorraré el trabajo de venir a buscarme — dijo mientras caminaba hacia el pasillo por el cual había visto al rubio desaparecer. No le costó encontrarlo, claro que no. Estaba en la mitad del pasillo arrodillado frente a una caja, lo que indicaba que sus libros acababan de llegar, quizás eso hacía cuando ella llegó, ordenarlos. Le llamaba la atención el cuidado que le daba a sus libros, y no podía olvidar las veces que se había burlado de ella por lo mismo. Una sonrisa se formó en sus labios al pensar en eso mientras se acercaba a Malfoy, quedándose de pie a un par de pasos de él.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Miér Jul 27, 2011 10:40 pm

Ponerla nerviosa era un comienzo. Aunque aún no tuviera muy claro el comienzo de qué. Era extraña la situación, era extraño yo. Yo notaba mi cambio, es más en algún punto de este había comenzado a gustarme el nuevo Draco Malfoy que había emergido como consecuencias de una guerra a la cual el no pertenecía, que no debí ser partícipe, en la que no debí tomar ningún protagonismo. Y ahora que el cambio había terminado, había notado que las cosas que de algún modo siempre había detestado, habían desaparecido. Podía hacer las cosas que a escondidas había deseado y dejar de lado prejuicios que jamás habían sido mío y ahora sin nada que me detuviera comenzaría a dejar emerger.

Solo logré sonreír satisfecho ante sus respuestas. De algún modo eso es lo que quería, no tenía apuro, esta vez quería las cosas bien hechas- Siempre estoy atento a muchas cosas Granger, más de las que algún día lograrías a entender, otra cosa es que no tienes idea que se. Captar los detalles son lo mío y derramar detalles por los poros es lo tuyo –había dicho antes de irme en busca de los libros que ella había pedido hace algún tiempo. Siempre pedía más de una copia entra cuando algún cliente necesitaba algo que yo no tenía y así de a poco me iba abasteciendo de cada uno de los libros que ahora decoraban las estanterías y paredes de mi tienda. Sabía que era del agrado de muchos, pues en ese callejón habían cerca de tres tiendas más de lo mismo y aún cuando el nombre del nuevo dueño se había esparcido como la pólvora la gente siguió yendo, más aún cuando notaron los cambios.

La visión de los labios de Granger ser mordido por ella misma se había apoderado de mi cabeza, la había visto hacerlo dos veces hace unos segundo y millones de veces frente a un libro abierto en la biblioteca del colegio. Solo que ella toda la vida había ignorado lo que eso provocaba en los demás, pero yo si lo había escuchado en millones de ocasiones entre grupos de chicos y fue esa una de las razones por la que había esperado que lo hiciera. Y solo hoy se había escapado un comentario sobre ellos de mi boca, siempre los dejaba para mi, solo que esta vez no logré controlarlos.

Dejé el libro que le había ofrecido a un lado y me senté en el piso de mi tienda, solo lo hacía porque cada día era conciente de que una de las empleadas se encargaba al principio y al final de la jornada a limpiarlo con cuidado, eliminando cada huella que los clientes dejaban. Crucé mis piernas y comencé a sacar los libros que eran para otras personas sobre el mueble más cercano al mismo tiempo que escucha la voz de Granger y sus pasos acercándose. Alcé la mirada y la noté sonriendo, asombrándome que yo hiciera lo mismo. Bajé la mirada nuevamente a la caja y continué. Como era de esperar, seguramente los de ella estarían hasta el fondo de la caja- Toma asiento Granger, que esta vez no te morderé –reí mientras encontraba el primero y lo dejaba junto al libro que en el otro pasillo le había recomendado.

- Los pedí con encuadernado de piel de dragón, son más fuertes y protegen mejor las hojas, pero el precio sigue siendo el mismo –dije mientras esperaba que ella se sentara. Hoy no pretendía hacer nada más allá de un juego de palabras. Al día le faltaba poco para terminar y la conversación con Astoria me había dejado cansado y frustrado, lo único que quería era descansar, pero algo me decía que hoy nuevamente tendría la visita de mi indeseable número uno. Fruncí el ceño sin darme cuenta cuando encontraba el segundo en la lista que hace unos días ella había dejado en mi tienda- La lista la perdió una de mis dependietas por lo que no sé cual es o son los que faltan –fruncí la boca hacia un lado y la miré esperando su respuesta y esperando que nadie más entrara en la tienda, no tenía ánimos de atender a alguien diferente.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Miér Jul 27, 2011 11:51 pm

Y ahí estaba, observando a Malfoy desde la altura que le otorgaba estar de pie mientras que él buscaba los libros que ella misma había encargado. De más estaba decir que se encontraba especialmente confundida después de lo que el hurón le había dicho, era increíble como esas pocas palabras la hacían pensar. Draco Malfoy siempre había sigo un enigma para ella, uno que por supuesto jamás le interesó, en sus años de Hogwarts, descifrar. Y no hacía falta preguntarse porqué, eso de sangre sucia le había calado profundo la primera vez que lo oyó decírselo, le costó, pero luego aprendió a ignorarlo. Y en ese momento podía apostar que no se encontraba frente al rubio de antaño, algo había cambiado, o quizás todo. Un suspiro escapó de sus labios al confirmar que habían muchas cosas que jamás podría aprender de los libros y una de esas involucraba a Malfoy. Era como el ensayo y error, si no se arriesgaba nunca podría comprender a aquel joven que durante mucho tiempo consideró tan profundo como un charco, sin embargo cualquier palabra que pronunciara o gesto que hiciera podrían no tener el efecto deseado y desatar aquella tormenta que durante mucho tiempo, desde que se conocieron, había causado estragos en ella. Pero Hermione Granger nunca iba a admitir que Draco Malfoy era uno de los principales motivos de su inseguridad, esa que con tanto esfuerzo había ocultado, autoconvenciéndose de que la sangre y pureza no hace al mago ni mucho menos a la persona.
Eso espero — contestó mientras se acercaba y arrodillaba al lado del ex Slytherin, supuso que el piso se encontraba impecable para que él se hubiera sentado en él, aunque a ella no le interesaba demasiado. — Confío en que ahora seas más civilizado, han pasado bastantes años desde que fuiste un hurón. — agregó sin poder evitar la sonrisa ante el recuerdo. Y en ese recuerdo omitió, por supuesto, todo lo otro que había ocurrido años antes. Habían sido muchas cosas en tan poco tiempo, y no todos los recuerdos eran buenos, la castaña lo sabía y podía apostar a que Malfoy lo sabía mejor que ella. Escuchó lo que dijo sobre la cubierta de piel de dragón y asintió con la cabeza.
Está bien. Gracias, Malfoy — se limitó a contestar mientras se dedicaba a observarlo sacar los libros de la caja y dejar a un lado los que ella había pedido. No parecía estar viendo ninguna lista y le pareció raro que recordara cuales había pedido ella, pero no necesitó preguntar, pues él aclaró su duda. — Vaya, que eficacia. — comento sarcásticamente a la vez que soltaba una pequeña risa — Es una suerte que mi memoria sea buena, o te obligaría a buscar esa lista — le dijo chasqueando la lengua, no todos los libros eran para ella, algunos eran para gente del Ministerio y esperaba no equivocarse con los títulos. — Dame eso. — se inclinó sobre Malfoy para arrebatarle la caja y llevarla a su lado para buscar mejor. — Eran cinco libros — aclaró mientras veía los que se encontraban dentro, movió uno de cubierta azul y encontró uno de los que buscaba, era sobre los Demiguise, esos animalitos que se hacían invisibles, lo tomó y lo dejó junto a los libros que Malfoy ya había encontrado. Ese era para el Ministerio, sin duda, ahora le faltaba el de los Erckling.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Jue Jul 28, 2011 2:23 am

Y de pronto me di cuenta de la situación en la que estábamos, ella más alto que yo, y yo sentado en el suelo como si hubiera sido una situación tan común entre nosotros y como si se diera cada día que ya fuera parte de la rutina, cosa que jamás se había pasado por mi mente alguna vez. Las cosas se habían dado vuelta, las personas quizás si cambian y no tan solo era yo. Sonreí recordando ese día, cosa que no fue la misma reacción cuado me había pasado, era claro, era un chico idiota y testarudo creyendo que la palabra de su padre era la ley- También recuerdo que me goleaste, eso no lo hace una dama Granger y es mucho menos civilizado –a un chico de trece años le dolería, pero a mi me había dolido más el orgullo. Recordaba perfectamente que desde ese día, me había dedicado a observar cada uno de sus movimientos, para buscar algo con que quebrarla y había observado más que eso.

Suspiré mientras seguí buscando y comenzaba a frustrarme por no ser capaz de haber organizado mejor las cosas, nunca me había pasado algo así y por lo general era yo quien se encargaba de los pedidos de los clientes y así asegurarme que nada se me olvidara, ero ese día me habían vuelto a registrar la tienda de parte del ministerio y no había podido estar atento- Quizás si le dijeras a tus aurores de que nunca he tenido nada aquí dejarían que hiciera mejor mi trabajo como dueño de una librería –le dije frustrado ante los recuerdos de sus visitas. No me gustaba no poder el control de la única cosa que me había gustado de verdad por mucho tiempo y el que esos troll dejaran solo destrozos con sus manotas me dejaba con ira fluyendo todo el día.

Cuando ella me quitó al caja de mis manos, me quedé shockeado por una escasez de segundos, pero luego pude reaccionar y afirmando mi espalda en el muro, sonreí cruzándome de brazos. Diablos necesitaba un cigarro con urgencia, de verdad que lo necesitaba. Mi mente había comenzado a procesar cada una de las listas que solía tener siempre, intentando buscar la de ella y tener claro cual eran los que le faltaban. Cerré los ojos y miles de autores comenzaron a pasearse por mi cabeza, nombres, apellidos, años, botánica, leyes, primeros hechizos, hasta que de pronto la vi, claro, por eso no aparecían- Espera Granger, esos llegaron ayer, ya se cuales faltan, no están en esa caja. Dame un segundo –me puse de pie con un fluido movimientos y sin ánimos de buscar mi varita, cabe destacar que hace ya algún tiempo que solo la utilizaba para lo esencial, subí la escalera y fui por los libros. Estaban sobre los que aún no lograba ubicar. Los tomé con cuidado y bajé nuevamente al lugar donde estaba ella, tomé los otros más el negro que le había recomendado y la miré.

- Creo que ahora tengo todo –dije mirándola de manera profunda y fija. No era un idiota sabía lo que pasaba, la cosa es que no estaba seguro si eso debía pasar. Me acerqué solo un paso más cerca de ella y las sonrisas ya no parecían en mi rostro, ni siquiera las sarcásticas- ¿es todo? ¿O necesitas algo más? –y de pronto el hecho de que ella si quisiera algo más se hizo un deseo que no pude evitar, esto era estúpido, ella tenía que largarse o estaba más que seguro que haría algo de lo que me arrepentiría por mucho tiempo.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Jue Jul 28, 2011 6:58 pm

Jamás, de todos los años que conocía a Malfoy se hubiese imaginado una situación como en la que se encontraban, hablando con total normalidad y sin insultos de por medio. La castaña no tenía ni la menor idea de lo que estaba ocurriendo, ¿sería posible que de un momento a otro dejaran de lado todo aquello que detestaban el uno del otro? Quizás era muy poco el tiempo que llevaba junto a él, pero de verdad creía que algo había cambiado, sobre todo en él. Todo se le hacía extraño. Incluso se había reído cuando él le recordó la vez que lo había golpeado y contestado un simple. — Te lo merecías — con una sonrisa divertida en el rostro, aquella sonrisa que marcaba sus pómulos de manera infantil y que elevaba sólo la comisura derecha de sus labios. Rodó los ojos sin dejar de sonreír ante el comentario que hizo sobre los Aurores.

Primero, no son mis aurores, no tengo nada que ver con ese departamento, y segundo, es su trabajo, Malfoy, deberías ser más tolerante. — le contestó una vez que tenía la caja en sus manos. Por el rabillo del ojo y entre sus cabellos castaños vio a Malfoy apoyar la espalda sobre la pared mientras ella buscaba los libros que necesitaba. Había encontrado sólo uno, pero no estaba impaciente ni mucho menos frustrada, pues sabía que no se iría de ahí sin tenerlos todo. Se sobresaltó un poco cuando el rubio le habló, diciendo que los otros libros no se encontraban en esa caja. No tuvo tiempo para contestarle pues él ya se encontraba camino a las escaleras.

Jugando con un mechón de su cabello observó a Malfoy alejarse en busca de sus libros. ¿Qué estaba pasando? Esa pregunta rondaba su mente y era general. No sabía, no se había percatado del momento en que el rubio había dejado de ser tan insoportable con ella, de más estaba decir que años antes jamás se hubiera imaginado una situación así. Retrocedió, empujándose con los pies hasta que su espalda quedó apoyada en la pared, sus ojos se cerraron mientras pensaba en lo increíblemente confuso que le resultaba todo, en especial Malfoy, que la desconcertaba constantemente. Y a Granger no le gustaba que las cosas escaparan de sus manos, claro que no. El ruido de las escaleras la alertó e hizo que abriera los ojos, y sin apartar la vista de él se puso de pie mientras se acercaba con algunos libros entre sus brazos. Hermione le sonrió al reconocerlos como los libros de la lista, y no se movió de su lugar hasta que él estuvo frente a ella.

Creo que subestimé tu memoria, Malfoy. Son esos — admitió leyendo los títulos que alcanzaba a ver. La sonrisa ladina comenzó a desaparecer lentamente hasta que su labio inferior quedó atrapado entre sus dientes, viejas costumbres no se dejaban de un minuto a otro. Se vio obligada a bajar la vista ante la intensidad de su mirada gris. Nunca lo había visto así, sin aquella mueca de asco ni de superioridad. Y se sintió tonta, más tonta que nunca por estar nerviosa, era totalmente injustificado. Pero cuando alzó la vista otra vez lo supo, supo que debía irse de ahí.

Eh.. yo — balbuceó retrocediendo medio paso, pues su espalda se encontró con la pared. Se maldijo internamente y se forzó a actuar normalmente. — Sí, creo que eso es todo por ahora. —contestó con un ritmo algo acelerado como para ser considerado 'normal', sin embargo había recobrado la confianza y su mirada se mostraba segura. — ¿Cuánto habías dicho que era? — Merlín, ni siquiera recordaba el precio que habían acordado por los libros, ¿Qué pasaba con ella?. Esperó impaciente a que él hablara, deseando que le entregara los libros de una vez para poder salir y reprenderse por el incomprensible comportamiento que estaba teniendo.



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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Jue Jul 28, 2011 9:52 pm

Fruncí el ceño contrariado, no se trataba del grado de tolerancia que tenía contra la gente que venía a ver si la magia tenebrosa rondaba mi tiendo, por Merlín si me daba igual después de todo yo sabía que desde hace tres años que ya no tenía contacto con ese tipo de magia, lo que realmente me molestaba era la estúpida motricidad fina que tenían esos tipos para cuando se trataba de mis cosas, más de una vez había hecho mierda uno de mis estantes con libros, los cuales había tenido que reparar, el tiempo que tardaba en reparar todo no era mucho, pero los libros perdían cierto valor y el hecho de que pasaran a llevar mis cosas me dejaba un claro indicio de que de ser el dueño de esa tienda otra persona estaba más que seguro que tendrían mucho más cuidado con todo.

Cuando había bajado con sus libros y la había visto apoyada en una de mis estanterías quise sonreír, la imagen era para un deleite personal y de agradecí que no hubiera nadie más en la tienda. Pero como si necesitara asegurarme de algo, miré para ambos lados antes de haberme acercado- Hay muchas cosas que subestimas de mi Granger, la memoria es una de las que menos valor tiene en este caso –y ahí estaba Por Merlín no estaba seguro si lo mejor sería decirle que dejara de hacer eso por su bien, o solo quedarme callado y dejar que lo hiciera las veces que le viniera en gana por mi bien. Hace bastante ya que había dejado de pensar en mi cada parte del día. Habían tantas personas que rondaban siempre mi alrededor aunque no lo quisiera, Mi tienda era un lugar público y como tal era uno de los lugares donde más gente acudía. Y ahora mi mente trabajaba a toda velocidad, pensando en algo por el bien de Granger cosa que jamás en mi vida había hecho, bueno, sin contar ese día en que los habían atrapado y los habían llevado a mi casa.

Fingir falta de memoria había traído más que una consecuencia, pero por primera vez en todos esos años, supe que había hecho algo bien. Inconscientemente mordí mi labio del mismo modo en que ella lo había hecho y reduje un poco más el espacio entre nosotros. Definitivamente el instinto de supervivencia de Granger se había quedado en la lucha, porque definitivamente ahora no tenía nada de ello. Volvía dejar los libros en una de las repisas más altas y apoyé mis manos una a cada lado de su cuerpo en el mismo estante en que ella estaba afirmada- Debes dejar de hacer ese maldito gesto de morderte el labio si no quieres que yo mismo me haga cargo de ello –le susurré sin dejar de apartar la mirada de sus labios. Le había dado la oportunidad de alejarse, de decir que eso era todo, darse la media vuelta e ir al mesón para pagar la cuenta, pero no, ella se había quedado de pie y sin ninguna intención de moverse.

- Estoy pensando en dejar saldada la deuda a cambio de una pequeña cosa, algo simple Granger, pero que solo tú puedes darme –si seguía siendo la chica inteligente que estaba seguro era, sabría lo que quería. Hubo un segundo en que yo mismo me desconocí por aquello que había pedido, pero a la mierda, si ya hace mucho que había dejado de ser algo importante el hecho de saber de qué clase era su sangre. Y qué más daba si hace mucho que había deseado aquello y solo ahora me daba cuenta que con cuanta fuerza lo hacía. Estaba seguro que a esa altura la confusión era para ambos- Granger… -susurré sin saber si aquello había sonado más a un ruego que a presión.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Jue Jul 28, 2011 11:43 pm

Y esperó en vano, pues Malfoy no parecía tener intención de entregarle los libros rápido para que se fuera de ahí de una vez. La castaña sabía lo que ocurría, y no quería admitirlo, no podía asimilarlo. Un suspiro casi imperceptible escapó de sus labios al oír a Malfoy que lo subestimaba, la tenue sonrisa que se formó en sus labios fue inevitable. — No son tantas como crees, Malfoy. Nunca te he subestimado. — le dijo con total seriedad y convencimiento. Jamás se lo había dicho, y en realidad no le sorprendía, porque nunca antes había tenido la oportunidad de hablar con él como lo hacía en ese momento. A pesar de la situación en la que se encontraban, ella nerviosa y él... bueno, no sabía cómo diablos se sentía Malfoy, y probablemente nunca podría comprenderlo del todo. Y fue entonces cuando lo confirmó, confirmó que ese era el tipo de cosas que ella jamás podría aprender de los libros que tanto disfrutaba leer. Era ingenua, sí, ¿de qué le servía esa inteligencia envidiable si de un momento a otro se encontraba acorralada entre un estante y Malfoy?. Los libros habían quedado en una de las repisas más altas, aquellas que ella alcanzaba con dificultad, pero en ese momento eso era lo que menos le importaba.

Sus ojos castaños ya no mostraban sorpresa cuando los guió hacia la boca de Malfoy que mordía su labio inferior tal y como ella lo había hecho antes. Y todo era tan raro, pero real, sin duda era real y ella ya no estaba confundida. Y lo odiaba, odiaba cómo se sentía comprender lo que ocurría y no poder hacer nada, porque no quería, porque era superior a ella. Sus ojos se cerraron y sus pestañas hicieron sombras en sus mejillas mientras oía a Malfoy susurrarle algo que ella no fue capaz de contestar, sobre sus labios, pero era algo que ella no había podido evitar. Pero luego dijo algo que la descolocó, abrió los ojos y los fijó en los grises de él, sentía sus mejillas arder y su respiración se había hecho más profunda y pesada. Al comienzo no podía creer lo que escuchaba, pero supo que hablaba en serio. Tomó aire innecesariamente y rogó en su mente que su voz no fallara al hablar.

Yo... —murmuró con los ojos fuertemente cerrados, luchando con el dilema en el que se debatía su mente. Lo sabía, había comprendido a lo que él se refería, por supuesto. Pero de pronto el rojo nubló su mente, evocó aquel cabello pelirrojo que tanto amaba y sí, se sintió la peor persona del mundo. Jamás debió haber permitido que llegaran a ese punto, porque ella no era así. Porque Malfoy estaba prohibido y no era el momento para sentirse atraída por eso, por lo que no podía tener. — Por Merlín, Malfoy. No...no puedo — contestó con un hilo de voz, mirándolo directamente a los ojos, suplicante. Sabía qué era lo correcto, lo sabía pero no podía llevarlo a cabo, no era tan fuerte como parecía. — No puedo, no quiero. —repitió, convenciéndose ella misma. — Y tú tampoco, Malfoy. No sabes lo que dices —le dijo buscando sus ojos — Conmigo no. —agregó con hielo en su voz, negando suavemente con la cabeza y provocando que algunos mechones de su cabello cayeran sobre su rostro. Malfoy no iba a jugar con ella, no lo iba a permitir y eso era exactamente lo que el rubio estaba haciendo. Ella tenía novio -del cual estaba enamorada- y él estaba comprometido, no sabía si enamorado, pero en realidad no le interesaba, seguía sin ser correcto.



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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Vie Jul 29, 2011 12:26 am

Si me preguntaban cuando había dejado de ser un juego, lo más seguro es que no sabría cómo responder a aquello. Era uno de los poco momentos en mi vida, en que no era consciente de lo que pasaba por mi cabeza, en los que pasaban miles de cosas, pero no lograba controlar ninguna y solo habían pasado pocas veces, una de esas, era este momento. Muy en el fondo sabía que esto pasaría. Ella aún seguía siendo la chica buena que seguía las reglas e ignoraba sus instintos como si estos jamás le pidieran a gritos que los dejara libres. Tenía deseos de tomarla por los hombros y zamorrearla para que de una vez por todas hiciera algo que quisiera, que se dejara llevar por los intentos sin pensar en lo que había detrás de ello. Quería decirle que aquello que tenía con la comadreja no era más que solo una continuación de la costumbre que seguían durante años, que jamás podría conocer todo lo demás que había fuera de sus vidas, pero no, porque era una cobarde que jamás sería capaz de hacer algo porque el imbécil que tenía como pareja le prometía el mundo entero.

El “No Puedo” fue lo único que se quedó en su mente, fue lo primero que salió de sus labios y fue lo que más rondó en mi cabeza cuando supe que su negativa sería lo único que obtendría ese día. Maldita sea ella y todas sus benditas buenas costumbres. Pero lo que no soportaría sería que ella creyera conocer todo lo que tenía que ver con respecto a mí, cuando en realidad no sabía nada, NADA- No Granger –puse mi índice frente a su boca. Estaba seguro que si seguí diciendo estupideces como esa arrebataría lo que quería sin pedirle permiso, dejando de ser el caballero que había sido hasta ahora- No se te ocurra decir lo que puedo o no puedo hacer, lo que debo o no, lo que sé o no sé sobre mi –fruncí el ceño sin dejar de mirarla en ningún momento- Pasó años haciendo, diciendo, hasta pensando lo que el maldito resto quería, pero ya pasó, ya no más y de la única persona que esperaba algo diferente era de ti, así que maldita sea, no te atrevas a decir alguna estupidez más como esa –no me había dado cuenta que había comenzado a alzar la voz, todo lo que habría reprimido con otras personas lo estaba soltando ahora.

Me alejé, pasé una mano por su rostro, para despejar mi mente, no necesitaba más de esto, no después de haber roto con el compromiso que me había atado a un futuro desastroso. Me había liberado de ella, había estado bien, no necesitaba algo como eso. Tomé sus libros los que había pedido y el que yo había sacado para ella y empecé a caminar hacia el mesón de entrada. Guardé los libros en una de las bolsas de la tienda y los puse sobre el mesón mientras sacaba las cuentas de lo que saldría en total, solo con aquellos que ella había pedido y regalándole el otro. Aproveché que estaba allí saqué otro cigarrillo y lo encendí, necesitaba sacar la frustración que sentía ahora, Merlín jamás me había sentido así, fracasado, aporreado y cansado, cansado de toda la mierda que me aún me rodeaba y que pensé era libre. Mi apellido me seguiría por siempre y aunque cambiara el color de mi cabello y mi rostro, seguiría siendo el mismo- Si quieres te los mando al Ministerio si no puedes con todos ellos, dime lo que quieras y me encargo de que los tengas donde quieras –me apoyé afirmando mi espalda nuevamente en la pared de atrás mientras daba otra calada y bajaba la mirada, calmando los pensamientos.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Vie Jul 29, 2011 1:42 am

A medida que ella había hablado pudo ver cómo la expresión del rubio iba cambiando, y supo que había metido el dedo en la llaga sin siquiera proponérselo. Había tocado una fibra sensible con tan solo un par de palabras y mentalmente se estaba preparando para las consecuencias que tendría. Le sostuvo la mirada lo que más pudo, sintiéndose indefensa y apegándose lo máximo posible al estante en un vano intento por alejarse. Cuando el dedo índice del rubio se colocó frente a sus labios, haciéndola callar, ni siquiera se movió, y el hielo que reflejaban los ojos grises de él la inmovilizó. Escuchó atentamente cada una de sus palabras, paralizada y sin siquiera hacer el intento de interrumpirlo. Había tanta rabia en sus palabras, tanto rencor que incluso dudó que en ese momento se dirigiera solamente a ella, pero sólo ella estaba ahí, escuchando y resistiendo todo lo que él tenía para decir. Bajó la vista cuando Malfoy comenzaba a alzar la voz, sin embargo de un momento a otro ya no estaba frente a ella, sino que caminaba hasta el mostrador con los estúpidos libros que la habían llevado hasta ahí.

Y se quedó en aquel lugar, de pie y sola mientras Malfoy encendía un cigarrillo y ordenaba los libros. La castaña cerró los ojos y miró hacia arriba, confundida y afectada por lo que acababa de oír. Estaba segura de que no olvidaría fácilmente aquellas palabras. Incluso se sintió tonta por creer que lo había decepcionado de algún modo. ¡Malfoy no debía esperar nada de ella!. Pero aun así había logrado hacer que se sintiera mucho peor que minutos antes, cuando la imagen de Ron había cruzado su mente. Se dio cuenta de que los ojos le ardían, de que tenía un nudo en la garganta debido a la impotencia de no saber qué hacer ni de comprender lo que ella misma estaba sintiendo. Pero no iba a llorar, por supuesto que no. Y en ese momento no quería ir hacia dónde Malfoy se encontraba, no quería que la mirara como si esperara algo que ella no podía entregarle. Sí, se había enfrentado con un troll, un basilisco, incluso con Voldemort pero no podía enfrentar a Malfoy. Respirando profundamente se encaminó al mostrador, evitando dirigir su mirada hacia el rubio mientras se acercaba. Se detuvo frente al mostrador, apoyando sus manos sobre él y mirándolo como si de un momento a otro fuese algo interesante.

Lo siento — murmuró cabizbaja, aún sabiendo que no había nada que ella pudiera hacer para hacerlo sentir mejor. Se sentía horriblemente culpable a pesar de que había hecho lo correcto, lo moralmente correcto. — Realmente lo siento, Malfoy. Siento no decir lo que quieres oír, porque en realidad no sé lo que es. —le dijo frunciendo el ceño, confundida y exasperada — De un momento a otro me doy cuenta de que no sé nada sobre ti, que no sé quién eres y qué quieres. No eres el mismo Malfoy que años atrás conocí. Ni siquiera puedo imaginar por todo lo que has pasado, y sé que no soluciona nada... pero lo siento. — agregó, algo temerosa de cómo podría reaccionar él. Se maldijo por no poder quedarse callada, por no irse de una vez, pero no podía, no iba a escapar sin más después de lo que había y no había ocurrido. No tenía nada más que decir, o más bien tenía mucho que gritarle al rubio, decirle que no todo era tan fácil, pero no iba a hacerlo porque su mente era un revoltijo, porque ya no sabía qué pensar. Pasó una mano por su cabello, frustrada y confundida, antes de volver su vista hacia los libros.
No te preocupes, Malfoy. Me los llevo ahora, puedo con ellos. — dijo con voz evidentemente cansada mientras lo miraba fumar su cigarrillo apoyado sobre la pared. No sabía si podría cargarlos, pero de lo que estaba segura era de que saldría de la condenada librería con ellos. Fuera quizás tendría que pedir ayuda o hechizar su bolso para que todos entraran ahí.



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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Vie Jul 29, 2011 3:32 am

Se tardaba, pero no me importaba, necesitaba tiempo para reestablecer mis ideas y volverá poner el escudo que por tanto tiempo había llevado y que ahora con su presencia este se había caído sin mi permiso, no necesitaba más debilidades en mí. No las quería, por mucho tiempo lo había sido y ahora quería poder controlar todo en mí, desde mis pensamientos hasta mis movimientos. Pasaba constantemente mi mano libre por mi rostro. Estaba más que frustrado, eso no podía estar pasando, era una mezcla de rabia, por no poder conseguir lo quería por primera vez en la vida e ira, por darme cuenta de lo que había deseado, por ser conciente que la chica era Granger una que me había odiado toda la vida por ser quien era y por lo que le había hecho. Miré por la ventana y vi pasar a tantas personas, muchas de las cuales podría verme interesado y quizás formar algo, ahora era libre y tenía todo lo que quería, pero no maldita sea, un músculo de mi cuerpo le había dado la gana de comenzar a funcionar.

Cuando sentí su presencia frente a mi, le di otra calada a mi cigarro y cerré los ojos mientras movía mi cabeza para quedar frente a ella, pero abriendo los ojos con calma. Ahora ni siquiera podía fingir maldita sea. Las caras de fastidio, asco o repugnancia no me salían, ya no eran las aliadas en los desprecios que solía hacerle, en mi cuerpo se había alojado un Draco que le importaba una mierda herir y que lo único que quería era sentir. Y sus palabras me impidieron mirarla. No quería su compasión, no la necesitaba. El tiempo me había hecho más fuerte de lo que en un tiempo fui, las compasiones no me servían, que se las llevara y se las regalara al inútil de novio que tenía. Porque sabía que los dos estaban juntos, sabía que ese idiota había sido la causa de sus dudas y del freno que había puesto a lo que había estado apunto de suceder. Habían muchas cosas que no quería de ellas, pero muchas más que si necesitaba que me diera. Maldita sea era un verdadero marica.

Dejé el cigarro entre mis labios y apoyé mis codos en el mesón y alcé la vista para fijarla en la de ella- Sabes Granger, el problema tuyo y el de los dos idiotas que tienes como amigos, es que jamás observaron, nunca se dedicaron a mirar más allá de lo que una maldita marca en el brazo hacía a una persona y de alguna forma lo siguen haciendo –saqué el cigarro de mi boca y lo dejé a un lado porque me impedía decir todo lo que en ese momento quería dejar en claro- Nunca miraron detalles, cosa que yo si se hacer muy bien, si ustedes hubieran observado mucho mejor, se hubieran dado cuenta de mejor forma de cada una de las personas que no estábamos allí por nuestra voluntad, pero siempre se les hacía más fácil culpar así no pensaban demasiado, al menos a tu noviecito, siempre se le ha complicado eso un poco –Di la vuelta el mesón y colocándome frente a ella volví a encerrarla del mismo modo en que minutos antes la había tenido frente a le estantería- No quiero que sientas eso Granger, es mi pasado no el tuyo, lo que quiero que sientas son otras cosas, aquellas que no ligan al idiota pelirrojo ni a nadie, lo tu quieres sentir.

Mi mano derecha se alzó en ese momento, sin saber muy bien lo que iba a hacer, diablos si lo sabía y era un error, un maldito error después del rechazo que ella había causado. Cambiando el rumbo de mi mano en el último segundo tomé la bolsa con sus libros y me alejé, liberando su espacio, uno que yo ya había disfrutado dos veces- Esta tarde rompí mi noviazgo con Astoria, creo que deberían saberlo, con esto mi padre comenzará a hacer espectáculos de escala mundial, una revisión a su casa no sería nada malo, después de todo es de él de quien deberían dudar –alcé el bolso y lo tendí para ella lo tomara, pero cuando lo hice descubrí que el peso no era nada liviano para sus dedicados brazos- Vamos haré mi obra de día y te acompañaré –fruncí el ceño sin saber que era lo que hacía y me dirigí a la perta- Vamos Granger, aprovecha que ando de buenas aún después de tu rechazo.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Vie Jul 29, 2011 4:47 pm

Y de todo lo que él podía haberle contestado, de todo lo que le podía haber dicho, nunca se esperó algo como eso. Aunque la verdad era que ya no esperaba nada, mucho menos de Malfoy porque comenzaba a desconocerlo. Mientras escuchaba con su semblante impasible, sin apartar los ojos de él, notó que algo había cambiado, algo que iba mucho más allá de lo físico y de que hubiese madurado, y era para eso que no lograba encontrar una explicación que le hiciera sentido. Y "Observar", esa fue la palabra que más le llamó la atención de todo lo que él estaba diciendo, en su rostro poco a poco comenzó a formarse una mueca de incredulidad ante lo que oía. Si Malfoy pensaba que iba a escuchar sin siquiera intentar defenderse, pues se equivocaba, y vaya que se equivocaba. Y no le importó tenerlo tan cerca, no le importó otra vez sentirse acorralada entre él y aquel mesón. Con el ceño fruncido posó una de sus manos en el pecho del rubio, dispuesta a apartarlo por sus propios medios, pero no había sido necesario, ya que había sido él quien se había alejado primero.

¿En serio? — preguntó contrariada, con voz grave y pausada. — No puedo creer que me eches en cara eso y ahora, Malfoy. ¿Qué querías que hiciéramos? ¿Que nos sentáramos a tomar té con todos aquellos que tantas veces intentaron matarnos para que nos contaran de sus problemas?.— alzó una ceja en su dirección mientras una sonrisa sin rastro de humor curvaba sus labios.— Escúchame bien, Malfoy, porque no quiero tener este tipo de conversación contigo otra vez. Si nos hubiésemos dedicado a observar más allá de lo evidente -que es que intentaban matarnos-, te aseguro que en este momento no estaría aquí. Desde mi tercer año, Malfoy, o quizás desde antes, me vi envuelta en situaciones nada agradables, que como tú, tampoco elegí ni hubiese elegido. — Y hubiese deseado enumerarlas en voz alta, pero no iba a hacerlo, pues la situación no lo ameritaba. Por su mente pasaron imágenes fugaces que la dejaron en silencio un par de segundos. Recordó cuando había descubierto al Basilisco y acabado petrificada, que desde siempre había estado en más peligro de lo normal por ser hija de muggles, recordó también la batalla en el Dpto. de Misterios y todo ese tiempo que había estado con Harry buscando horrocruxes-que en ese momento no sabía qué eran, dónde se encontraban y cómo se destruían- sin contar que también había sido torturada por la mismísima Bellatrix Lestrange en la Mansión Malfoy pero lo que con más fuerza la había golpeado había sido el recuerdo de sus padres, ambos muggles que no podían defenderse de lo que se desataba en el mundo mágico hacía tres años, y que por su culpa habían estado en peligro.

No hubo tiempo para detalles, Malfoy — concluyó con un leve movimiento de cabeza. No quería seguir con el tema, claro que no, no había hablado de lo ocurrido en bastante tiempo pues no era un tema agradable para nadie, pero no iba a permitir que Malfoy le reprochara no haber puesto atención a algo que si lo hubiera notado, como él decía, tampoco hubiera podido cambiar. ¿Qué era, según Malfoy, lo que debían haber hecho? ¿Tomar los problemas de los mortífagos y solucionarlos porque ellos no podían?.

El nombre de Astoria la sacó de sus cavilaciones, haciendo que volviera a prestar atención a lo que él decía. ¿Por qué había roto con ella? No conocía a la chica, jamás había hablado con ella pero la había visto y lo único malo que podía encontrar en ella era su hermana Daphne, a quien por supuesto conocía. No sabía por qué Malfoy le decía eso a ella, que no tenía nada que ver con los Aurores, pero se sintió tonta, era totalmente imposible que se lo dijera a alguien más como a Harry o a Ron. Así que lo tendría presente, aunque dudaba que Lucius Malfoy quisiera dar que hablar otra vez.
Cuando Malfoy tomó los libros ella esperó recibirlos, pero otra vez el rubio la había sorprendido ofreciéndose a acompañarla. Lo último que quería era encontrarse con Ron mientras ella caminaba con Malfoy, sin embargo su novio llevaba casi dos días evitándola por motivos que ella desconocía y que sí, la tenían preocupada.

Bien, si aun así quieres acompañarme... — le dijo mirándolo con evidente sorpresa mientras se acercaba a él, que ya se encontraba en la puerta, la cual ella finalmente abrió, dejando que la brisa fría removiera sus cabellos y refrescara su mente. — Podemos aparecernos o caminar, porque dudo que quieras tomar un autobús u otro transporte muggle. — comentó con un tono de voz algo divertido, como si el viento se hubiese llevado con él todo rastro de lo que había ocurrido ahí adentro. Y ahí estaba ella, dispuesta a llevarlo hasta su casa, porque claro, no iba a ir con él hasta La madriguera, que era como si segundo hogar. La castaña vivía sola hacía aproximadamente cuatro meses en uno de los barrios de Londres en dónde habitaban bastantes magos, había dejado la casa de sus padres en contra de la voluntad de éstos, ya que Hermione podía notar que por más que la amaban, la magia no era compatible con ellos.



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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Vie Jul 29, 2011 9:25 pm

Y no había podido evitarlo, fue como si en alguna parte dentro de mi hubiera estado provocando para que de un momento a otro ella soltara todas aquellas palabras que quería que me dijera, que necesitaba que me dijera, para así demostrarme que no era la marioneta, de Potter y del inútil de su novio. Por todos los santos, aun me era difícil de creer que Weasel tuviera algo que le fuera atractivo a las mujeres más allá de su complejo de héroe, pero parecía ser precisamente eso lo que le había atraído a la fémina frente a mí, pero ella estaba equivocada, las cosas no se daban por algo más que por tiempo, lo de ellos era más una costumbre de permanecer unidos, estaba seguro, no era nada más que eso. Mordí mi lado divertido del mismo modo en que ella lo hacía. Tenía la impresión de que lo único que quería era gritarme, para que aquellas palabras se quedaran muy bien guardadas en mí, que no las olvidara jamás y que dejara de revolver un pasado que todos querían olvidar. El problema es que yo jamás haría lo que el resto del mundo quería, por lo menos no desde ahora, eso era seguro. Y ahí estaba otra nueva cosa para agregar a los detalles que ella no tenía idea poseía.

Me crucé de brazos con los libros colgando en una bolsa de mi mano derecha y no dejé de sonreír en todo momento sabiendo que eso la pondría de malas, pero vamos, ella me había puesto de malas a mí, negándome algo, yo la pondría de malas a ella riéndome de algo que yo ya sabía. Ya había dejado esa tarde bastantes cosas al descubierto, cosas que ella podría utilizar en mi contra si le daba la gana, por lo que el hecho de que me viera sonreír, algo que desde algún tiempo me había dado cuenta hacía más seguido, no me importaba la verdad que lo notara- En cambio yo, aún lleno de maldiciones imperdonables en mi cuerpo, si tenía tiempo para los detalles –le dije sin dejar de sonreír mientras la veía parada en la puerta de mi tienda, esperando ya para salir de una vez de allí. Al mismo tiempo en que una ráfaga de viento hacía que el cabello de ella se moviera y rozara un poco mi nariz, era extraño, pero siempre que me involucraba con una chica evitaba acercarme mucho a su cabello, pues me ahoga la cantidad exorbitante de cosas que se hachaban en él, en cambio con ella, lo único que sentí fue el aroma de… Granger, nada más.

Bajé la mirada frunciendo nuevamente el ceño, mientras volvía detrás del mesón y sacaba mi capa para colocármela antes de salir. De pronto miré para todos lados y recién ahí me percaté que no tenía a nadie con quien dejar la tienda y por nada del mundo la cerraría, no cuando siempre existía alguien que entraba. Estuve a punto de decirle a Granger que se fuera sola y que se las arreglara como pudiera, cuando la dependienta que trabajaba conmigo aún después de todas las cosas que se decían de mí, entraba por la puerta. Genial, bendita seas mujer- Voy a salir, no sé cuanto tarde, pero no e vaya antes de que yo llegue, la caja del pasillo déjela tal cual está, ese es mi trabajo y las notas de encargo de libros, las deja donde siempre –esperé a que ella sintiera en gesto de que había entendido mis palabras y con una sonrisa, más de agradecimiento por lo oportuna que había sido más que de relajo pro si había entendido las indicaciones, tomé los libros y mis cigarrillos y volví a la puerta- Granger hay tantas cosas que no sabes de mí y que me encantará mostrártelas –tomé el pomo de la puerta con una mano, mientras que con la otra la colocaba en la espalda de ella, para hacerla caminar un poco, mientras la bolsa de libros aún podía balancearse de mi muñeca, a pesar del peso que esta tenía.

- Vamos en autobús, aún no me dejan aparecerme gracias a tu Ministerio de Magia y caminar no se me hace una buena idea –no es que estuviera cansado, pero el hecho de que todo el resto del mundo mágico nos viera así, como si de dos amigos de la vida se tratara no se me hacía gracia y creo que para ella tampoco lo sería- Así que tu dirás a donde vamos, además de que tendrás que invitarme a comer, porque no he comido nada en todo el día esperando a que fueras por los benditos libros –eso era cierto, mi encuentro con Astoria no me había permitido comer y es más, hasta se me había cerrado el estómago y no había podido ingerir nada. Y ahora que de algún modo el relajo había acudido a mí, las tripas me hacían saber que si tenían derecho a que colocara mi atención en ellas- Puedes tomarlo como una forma de envenenarme y deshacerte de una vez por todas de mí, o colocarme una poción de amor y pasar un buen rato además de placentero –le dije mirándola mientras alzaba una ceja y sonreía. Pues sin duda en ese momento, lo más seguro es que si llegaba a ver algún día la segunda opción, lo que menos iba a necesitar sería una poción.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Sáb Jul 30, 2011 10:24 pm

No iba a negar que si Malfoy había intentado ponerla de malas, lo había logrado a la perfección. Le molestaba, le molestaba aquella sonrisita con la que había estado escuchándola mientras ella hablaba. Y le pidió a Merlín que le diera paciencia, porque si le daba fuerza era probable que le borrara la sonrisa de un golpe como lo había hecho bastantes años antes. La castaña ya se encontraba en la puerta cuando él hizo el último comentario sobre el tema, y a ella no le gustó, pues la ex Gryffindor siempre era dueña de la última palabra. Además, le había llegado, él le había confirmado lo que ella por mucho tiempo había querido ignorar para que así odiarle se le hiciera más fácil. Y desde ahí, con el pomo de la puerta abierta entre sus manos le lanzó una mirada de advertencia. El tema se quedaba ahí, por que ella así lo quería, porque no era el momento de hablar.
Se había volteado hacia la calle cuando Malfoy buscaba sus cosas para irse con ella. Apoyando su hombro derecho en el umbral, se dio el tiempo, tan sólo unos segundos, para pensar en todo lo que había ocurrido en esos pocos minutos que había estado en la librería. Y es que aún no lo creía, no se convencía de lo que había estado a un paso de hacer, incluso podría decir que era mucho menos de un paso. Un vestigio de sentido común había actuado en el momento preciso para impedir hacer lo que Malfoy le había pedido. Un roze en su hombro la sobresaltó, sacándola de inmediato de sus pensamientos. Ni siquiera había visto a esa mujer acercarse, y ni siquiera le había pedido permiso para entrar, la había ignorado olímpicamente. Entonces la reconoció, trabajaba ahí, por supuesto, se la había encontrado antes y sólo parecía un par de años mayor que ella. Alzó una ceja y luchó contra la sonrisa que comenzaba a aparecer en sus labios al oír al rubio darle un par de instrucciones, sólo a él se le daba tan natural mandar de esa manera a las personas.
Sonrió finalmente al sentir la mano de Malfoy sobre su espalda, obligandola a dar algunos pasos para salir de la tienda.
Esa mujer merece un altar por soportarte — le dijo con tono serio pero sin dejar de lado la sonrisa que curvaba sus labios. Habían avanzado un par de pasos cuando él contestó la pregunta que ella había hecho antes, le sorprendió que eligiera ir en autobus, pero la excusa no tardó en llegar. Entendía porqué caminar no era una buena idea, sin embargo su ceño se frunció al oír que no podía aparecerse, e iba a comentar algo sobre eso cuando notó que él llevaba reprochándole a ella todo lo que tenía que ver con el Ministerio y los Aurores.
Deberías dejar de culparme por todo lo que el Ministerio haga, Malfoy, yo no tengo nada que ver contigo ahí, a no ser que de pronto te convirtieras en un hipogrifo o algo parecido. — comentó con un tono divertido mientras lo miraba de reojo, no caminaban tan cerca como si fuesen amigos, pero iban juntos, eso se notaba y la castaña ya había notado un par de miradas de ancianas cotillas que no tenían nada mejor que hacer. Se encogió de hombros, finalmente, no tenía problemas con los transportes muggles.
Perfecto, en autobus será — y de pronto recordó lo que le había hecho ruido anteriormente. — y ¿en serio no puedes aparecerte aún? Tu licencia tendría que estar renovada a estas alturas. — inconsientemente había utilizado aquel tono profecional que sólo tenía en su trabajo. Hizo un mohín, preguntándose porqué tanta tardanza si no tenían pruebas de nada contra Malfoy, y no importaba quien fuese, no era justo. Mordisqueó su labio, pensativa mientras miraba hacia el frente, quizás podría hacer algo sobre eso. Lo tendría presente. Y lo que Malfoy dijo sobre la oportunidad de envenenarlo o darle una poción le arrancó una risa.
No lo había pensado, Malfoy. Acabas de darme una gran idea, y no, no me refiero a la segunda. —aclaró sin dejar de sonreír mientras se giraba para mirarlo. Sólo a él podría ocurrirse una cosa como aquella. Y desde ese momento se puso a pensar en qué rayos comerían. Se le daban bien las pociones y todo eso, pero como cocinera dejaba mucho que desear, incluso si utilizaba magia pues no sabía como usarla en ese caso. — Te invito a comer, Malfoy, pero no acepto quejas ni reclamos. —advirtió mordiendo el lado interior de su mejilla para no sonreír.
Vamos, al Caldero Chorreante. —apuró, estaba a un par de tiendas más allá y era el mejor lugar para salir de Diagon Alley — Podemos turnarnos para entrar, es de lo más ridículo, pero viniendo de ti no me sorprendería que aceptaras. — Bromeó, sabiendo que al tabernero y a los pocos clientes que debían haber a esa hora les causaría curiosidad verlos juntos, no le causaba gracia, pero tampoco le importaba que la vieran junto al rubio.
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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Dom Jul 31, 2011 2:25 am

- Y otras mujeres merecen un altar por entrar donde nadie más lo había logrado –le dije en el mismo tono serio que ella había utilizado para decirme aquello. Provocación, era lo que quería sin duda, después de todo lo que yo le había dicho sumando desde el primer segundo que ella había entrado en mi tienda. No me importaba, yo tenía muchas más aún para liberarle y eso que aún no terminaba el día. El ver una sonrisa de parte de ella entando en una conversación conmigo y que no fuera por alguna cosa desagradable hacia mi era algo que sin duda había que guardar muy bien. Nunca habían existido posibilidades como esta, jamás habíamos conversado como personas civilizadas, sus guardianes jamás la habían dejado sola ni un segundo como si ella no fuera capaz de protegerse sola, cuando yo que solo me dedicaba a observar, no lo podía ver desde lejos. Granger era capaz de todo y de haber podido incluso hasta luchar con el Señor Tenebroso ella sola. Estaba seguro, tanto o más de lo que estaba pasando conmigo desde hace algún tiempo y con la cual no sabía cómo lidiar. Maldita cosa. Maldito cuerpo. Maldita Mente. Maldita sangre que corría por mis venas.

Sonreí alzándome de hombros sin darle mucha importancia a lo que me había dicho, por Merlín como si fuera capaz de hacerle las cosas más simples después de lo que ella me había hecho minutos antes- Trabajas ahí ¿No Granger? Por lo tanto eres responsable, directa o indirectamente de lo que ellos hacen ahí, deberías darte una vuelta y decirles que me dejen seguir con mi vida. Además no saco nada con mentirte –llevé una mano a mi cabello y lo ordené luego de que una ráfaga de viento volviera a rodearnos. Me gustaba el viento, pero no cuando impedía mis pasos- Por lo menos no ahora y no con esto, el ahorrarle el show a los demás es algo que me quiero evitar –miré a mi alrededor y ahí estaban. Por todos los demonios juntos. Esto me estaba hartando más de lo que ya era posible soportar. Habían miles de Mortífagos que habían rechazado las filas como yo y ellos eran ignorados e incluso muchos hacían como si no existieran. Pero no, un Malfoy siempre era más famoso y era mucho más agradable mofarse de lo que sea que nosotros hiciéramos. Lo que le dijeran a mi padre me daba verdaderamente lo mismo, pero conmigo… Diablos.

Y la sonrisa se esfumó ¿Qué pretendía Granger? ¿Querer mostrarme por todos lados como la atracción del momento? Fruncí el ceño y la mueca de los labios no se demoró nada en aparecer- No Granger, acepto la invitación pero la llevamos, no me pienso quedar en ese lugar para deleitar a los demás viendo que es lo que come un Mortífago –y no era exageración. Más de una vez había tenido que salir de un lugar sin poder terminar con lo que había estado comiendo porque las miradas de culpabilidad sobre mi eran tan intensas que si estas pudieran hacer daño, estaba seguro que tendría un gran agujero en mi nuca- Es más ¿Sabes? Vámonos, no quiero estar más rondando por aquí, s quieres cocino yo , porqu… -demasiado información. Pero cierta, mi aberración hacia los elfos era tan extrema que jamás había dejado que hicieran las cosas por mí y había sido tanto aquello, que cuando me di cuenta que me había quedado realmente solo, fue cuando decidí que era hora de hacer las cosas por mi cuenta. Había aprendido muchas y estaría más que encantado de demostrarle a Granger que no era nada de lo que había conocido en Hogwarts.

- Eso, yo haré la comida y así me aseguro de que no me envenenes y tu te encargas del postre –está vez sonreí de lado y la miré sin evitar que una carcajada saliera de mis labios y al segundo después esta desaparecía. No me gustaba que los demás me vieran sonreír. No quería que nadie viera que habían cosas que me hacían bien, no quería que nadie más viera que después de todo había un Malfoy que era diferente. Me estaba frustrando y mucho. Más que mucho, demasiado y el no poder ser capaz de controlar ese tipo de cosas no es algo que me gustara realmente. Tomé a Granger de una mano y la llevé hasta uno de los rincones que solían dejar dos tiendas que no se unían, eran perfectas para más de una cosa y Granger haría que la utilizáramos en una de ellas. Me fijé de qué nadie notara que de alguna forma la estaba obligando a algo y cuando ya nadie podía vernos me puse frente a ella- Desaparécenos juntos, si lo haces tú lo más probable es que no se active ninguna alarma o algo y si pasa, bueno –me alcé de hombros e hice una mueca con los labios estándole importancia- Ahí puedes decir que fue bajo tu consentimiento y no con un Imperio que sería lo que todos pensarían, Hagamos algo malo y haznos salir de aquí.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Dom Jul 31, 2011 3:23 am

Se giró para observarlo cuando había mencionado lo de la mujer, en sus ojos castaños brillaba la duda, chasqueó la lengua mientras volvía a mirar hacia adelante bajando un poco la cabeza para que el viento no la golpeara de frente. Le frustraba sentir que había algo que no sabía o que él intentaba decirle, incluso comenzaba a pensar que el problema era suyo y que tenía serios problemas de concentración. — Entrar dónde...— dijo con voz interrogante, dudaba que le contestara, pero no había podido evitar preguntar. — Deberías dejar de hablar en clave. Siento que me pierdo la mitad de la conversación. —admitió mientras una risa suave, dirigida hacia ella misma, escapaba de sus labios. Y ahora vendría él y le diría algo más que la dejaría pensando. Lo había estado haciendo desde ella había puesto el primer pie en la librería aquel día.

Dejó pasar lo del Ministerio y su trabajo, sabía que ese también era un tema que podrían estar discutiendo durante mucho tiempo. Le dirigió al rubio una mirada fugaz cuando dijo que no sacaba nada con mentirle. Su ceño se frunció lentamente, e iba a hacer un comentario sarcástico como "¿Y es ahora cuándo comenzarás a decirme la verdad?" pero se detuvo. Hizo memoria, recordó todas las conversaciones sobre Malfoy y los pocos y desagradables encuentros que había tenido con él. Quizás tenía una memoria terrible -aunque lo dudaba-, o comenzaba a fallar, pero no recordaba que Malfoy le hubiera mentido alguna vez, por lo menos no a ella directamente.

Un silencio de parte de su acompañante hizo que se volteara justo en el momento en que la sonrisa de él se esfumaba, ¿qué había dicho o hecho ahora?. A medida que escuchaba a Malfoy su ceño se iba frunciendo, sin entender nada de lo que él decía. Pestañeó rápidamente en un intento por orientarse en la conversación, hasta que de pronto algo hizo clic en su cabeza y todo tuvo sentido. A la castaña jamás se le había pasado por la cabeza comer en el Caldero Chorreante, primero porque no confiaba en la comida de ahí, que era como comer en el Cabeza de Puerco, y segundo por el ex Slytherin, por supuesto.

Malfoy — comenzó, mordiendo su labio inferior con fuerza para no sonreír. — ¿Sabes cómo entrar y salir del Callejón, cierto? —preguntó alzando una ceja, modulando todo con cuidado, asegurándose que entendiera. — Teníamos que llegar a Londres por el Caldero Chorreante, no sentarnos a comer. Merlín, es increíble cómo confundes las cosas. — Acabó apretando sus labios para no reírse ni burlarse cómo deseaba hacerlo. Además había obtenido un dato que hasta ese momento desconocía. — ¿Cocinas? — preguntó genuinamente sorprendida, para bien, por supuesto. — Eso no me lo esperaba. Pensaba preparar algo yo, pero si insistes... — dijo al aire, evidenciando que no deseaba cocinar ella. — Ahora es tu oportunidad para envenenarme. Y nada de pociones, vigilaré lo que haces — avisó dirigiéndole una mirada al rubio.

Una exclamación ahogada salió de sus labios cuando se sintió arrastrada hacia uno de aquellos espacios que quedaban entre dos tiendas. Soltó la mano de Malfoy cuando él estuvo frente a ella, tapándole la visión de la calle. Lo miró interrogante, quizás un poco desconfiada. Sin embargo su expresión cambió al oír lo que él le pedía. La castaña negó de inmediato con la cabeza, evitando la mirada de Malfoy.
No es tan fácil, Malfoy. Sabrán que te apareciste de todas formas si aún no te regresan la licencia. —murmuró pensativa, apretando los labios. ¡Realmente estaba considerando la opción! Dirigió sus ojos hacia los de él y le sostuvo la mirada un par de segundos antes de suspirar — Está bien, hagámoslo — dijo finalmente, luego de varios segundos, sonando realmente dudosa —, pero no te aseguro que crean que no lo hice bajo un Imperio. —comentó con una sonrisa algo nerviosa mientras buscaba su varita ubicada en uno de los bolsillos de su abrigo. Suspiró, ya teniéndola en su mano derecha y miró hacia afuera del pequeño callejón antes de fijar su mirada en Malfoy — No suelo aparecerme con más personas, y no quiero perderte en el camino —le dijo, deseando que se arrepintiera de lo que le había pedido, a pesar de que las apariciones siempre se le habían dado bien y que algo pasara era más que improbable. — Dame tu mano y ni se te ocurra soltarme


Última edición por Hermione J. Granger el Dom Jul 31, 2011 5:13 pm, editado 1 vez



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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Dom Jul 31, 2011 5:07 am

- ¿Y cual es la gracia al hacerte las cosas tan simples? –le dije cuando había hecho esa pregunta. Por todos los cielos, si él dejara de mandar mensajes con dobles intenciones en cada una de las cosas que le decía a Granger a mi vida le bajaría la poca y casi nada de diversión que le quedaba y ella era una de las pocas personas que se relacionaba conmigo más allá que una simple relación de cliente y dueño. Debía aceptar que aunque me encantaba mi tienda, adoraba los libros y cada una de las cosas que había aprendido de tanto husmear en ellos, habían veces en que el día se hacía tan aburrido que rogaba en que entrara alguien en busca de conflicto o a quién poder molestar tanto para hacerla llorar o por último que al menos fuera capaz de responder las cosas que yo decía. Pero en pocas por no decir escasas y meno nulas. Aún me temían, aún sentían que en cualquier momento les lanzaría una maldición imperdonable. Y me subestimaban, ¿Qué clase de tipo pensaban que era? ¿Un idiota que se delataría de forma tan imbécil?

Mi boca se abrió parecido a un balbuceo de un pez que lo han sacado del agua y necesita del agua para poder seguir respirando y fruncí el ceño. Yo jamás había entrado por esa parte. Mi padre miles de veces me había llevado por otros lugares en donde no sería necesario pasar por un lugar en que la mayoría de las personas eran unos Sangre Sucia, palabras de él, por lo que después la costumbre me hizo evitar esos lugares, pero ella no temía porque saber que yo jamás había estado en ese lugar, por lo demás mi ignorancia había sido una muy bueno excusa para no tener que enfrentarme a la gente de ese lugar y más a tener que estar con ella para poder aparecernos en… sea cual sea el lugar donde ella no llevaría. Sabía que quizás corría cierto riesgo, pero a esas alturas de la vida, ya un poco más de riesgos quizás no me haría tan mal como había pensado unos minutos antes. Que va, me la estaba pasando bien con ella, de una extraña, pero excitante forma, por lo que dejar que las cosas siguieran su curso era una de las mejores alternativas que tenía.

- Que manera de desconfiar tanto de mi Granger, cualquiera diría que te hice algo en el pasado como para que hables así –Bien si habían muchas cosas que quizás le había hecho, pero habían sido cosa de críos, cosas que cualquier chico malcriado habría hecho y yo había sido uno de los mejores en mi clase. Sabía que no había sido bueno, pero era lo que Lucius había metido en mi cabeza durante años y lo último que se esperaba de mí, era que no hiciera caso a lo que él a golpes me había instruido- Y sí, sé cocinar, fue en una ocasión de urgencia y después le vas tomando el justo, te dije Granger, hay muchas cosas que desconoces de mí y que empezaras a adorar –le alcé una ceja y reí mientras veía en su rostro como empezaba a procesar la idea de que desaparecernos juntos y en mi cabeza se debatía la idea de cómo aprovecharme de esta situación. Sí, sí, sabía lo que era, pero qué más daba- Y deja de morderte el labio que no respondo de las consecuencias, quien avisa no es traidor.

Puse los ojos en blando cuando empezó a procesar cada cosa. De seguro los pros y los contras se estaban haciendo una maraña en su cabeza mucho más grande lo que era su cabello cuando había entrado en primera año al colegio. Sonreí ante tal recuerdo y más cuando finalmente aceptó la proposición, no sin asomar algo de sombro en mi mirada. Pues estuve seguro en algún momento en que ella se negaría- Sé lo terrible que sería para ti perderme Granger –le dije mientras me acercaba un poco más a ella y esperando a que ella sacara su varita yo colocaba una mano en su cintura y la pegaba más a mí- Granger créeme que no tengo ninguna intención de soltarte –le susurré oído con más de una intención en las palabras esperando que en cualquier momento su varita hiciera lo necesario para sacarnos de aquí.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Lun Ago 01, 2011 12:38 am

No había podido evitar la mirada sarcástica que le dirigió al oírlo cuestionar la desconfianza de ella. Si hacía memoria, podría recordar fácilmente varios motivos por los cuales debería desconfiar y alejarse, pero no. Era como si de un momento a otro aquella mente lógica que poseía hubiese perdido todo rastro de sentido común. Y si se encontraran en otro momento, en otra situación y si todo lo que había ocurrido antes no hubiese sucedido, le contestaría. Pero estaba ejercitando toda aquella tolerancia de la cual carecía. — Me ahorraré los comentarios sobre eso, Malfoy — se limitó a contestar mirándolo con los ojos entrecerrados, pero éstos se abrieron en gesto de sorpresa al oír lo siguiente, haciendo que una suave sonrisa surcara su rostro.

No sé si comience a adorarlas, pero sin duda hay muchas cosas que no sé de ti —admitió finalmente, posando sus ojos sobre los de él. Era difícil, no le gustaba que de un momento a otro sintiera curiosidad por Malfoy, detestaba notar que a pesar de creer conocerlo, durante muchos años había visto sólo lo que él había querido mostrar. Le gustaba tener el control, al igual que a él, y en ese momento era el rubio quien tenía ventaja. Y le asustaba, porque parecía conocerla mejor de lo que ella se hubiera imaginado. — Debo decir que cocinar es una de las cosas que no se me da demasiado bien, Malfoy. — Hacía lo que podía en la cocina, lo básico que cualquier adolescente muggle sabía hacer. Y no era que no tuviera conocimientos, era que simplemente no le gustaba. Además, tenía una especie de trauma por las veces que intentó hacer algo comestible junto a Harry durante aquella búsqueda de horrocruxes. Había sido todo un desastre.

Ya tenía su varita firmemente sujeta en su mano derecha. ¡Había aceptado! Había aceptado hacer aparecer a Malfoy a pesar de que el Ministerio lo prohibía. Estaba buscando problemas gratuitamente y lo sabía. Se preguntó quién tendría más problemas, Draco o ella, y su respuesta, obviamente, se inclinaba por ella, que era la responsable y que además, trabajaba en el mismísimo Ministerio. Rodó los ojos al oír al rubio decir lo terrible que sería para ella perderlo. — Muy terrible, Malfoy, aunque quizás así me perdonaran intentar aparecerme contigo. —contestó sin poner demasiada atención, concentrándose para poder aparecerse en su casa de una vez. Sólo esperaba la mano de Malfoy para comenzar, por lo que se sobresaltó al sentir el brazo de él rodeando su cintura y dio un pequeño traspié al apegarse a él. — Merlín, tienes un serio problema con la anatomía, Malfoy —comentó con el ceño algo fruncido, la mano habría sido suficiente.

¿Y ahora cómo iba a concentrarse? De lo único que era consciente era de aquel brazo rodeándola, y cuando creía que podía con eso, él había susurrado directamente en su oído, provocando que un leve escalofrío recorriera su espalda, y su varita estuvo a punto de resbalar de su mano. Tomó aire por la boca antes de apretar sus labios, forzándose a ignorar la situación. Lo que le faltaba era que se aparecieran en cualquier lugar desconocido por su culpa, así que se concentró en su hogar, ubicado en Hidden Green, aquel barrio londinense habitado por diversos magos. Visualizando su destino, y estando completamente segura, sus labios comenzaron a pronunciar aquel complicado hechizo me magia avanzada, y aquella sensación de pérdida de gravedad no tardó en aparecer.

Desaparecerse era de lo más desagradable. Estaba segura de eso. Era como viajar a una velocidad vertiginosa, su mente daba vueltas y el estómago se le revolvía, pero cuando empezaba a creer que aquello era insoportable, caía bruscamente a la realidad. Y esa vez no había sido la excepción, incluso se sentía peor al llevar a otra persona con ella. De golpe sus pies tocaron el piso y le costó mantener el equilibrio, pues todo parecía dar vueltas a su alrededor. No había mirado a Malfoy porque eso le significaba alzar la vista y sería peor, pero su brazo aún la rodeaba. Cerró los ojos fuertemente y su frente se apoyó en el hombro de Malfoy, cuando los abrió, sólo veía el césped de su jardín. — Esta es la peor parte de aparecerse —murmuró. Pero sólo duraba un par de segundos, así que sin tardar más se alejó de él y se volteó para observar de frente su casa. Había pertenecido a sus padres antes que ellos decidieran mudarse a la costa -y luego a Australia-, la fachada era de color claro y bajos las ventanas habían algunos ladrillos anaranjados, los dos pisos se le hacían bastante grandes, pues sólo ella vivía ahí, además era poco el tiempo que pasaba en casa, sólo llegaba a dormir.

Te presento mi hogar, Malfoy. —dijo mientras se acercaba hasta la puerta, caminado por aquel pequeño caminito que atravesaba el jardín desde la calle. — No es una mansión, por supuesto, aunque tampoco creo que la esperaras. —sonrió buscando sus llaves en el bolsillo de su abrigo largo, la puerta estaba hechizada para no abrirse con un simple Alohomora, el método muggle tomaba más tiempo, pero era más seguro si de magos se trataba. Abrió la puerta y esperó para que Malfoy entrara primero. — Vamos, entra. No tengo ogros ni nada parecido, sólo está Crookshanks, así que no te asustes si aparece de la nada — avisó para que el rubio no se sobresaltara si de un momento a otro se cruzaba con aquel peludo y malcriado gato que había comprado años antes, cuando aún asistía a Hogwarts.



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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Lun Ago 01, 2011 4:03 am

Lo había sentido. En realidad había sentido muchas cosas. Empezando por aquel pequeño titubeo de su cuerpo cuando yo me había cercado a ella y la habia tomado de una forma que jamás hubiera hecho antes estando en el colegio. Había sentido como m corazón se había acelerado solo un cuando ella, no me rechazo, cuando podría haberme hecho a un lado y solo tomando mi brazo para no pederme en algún lugar o incluso hasta alguna parte de mi cuerpo. Había sentido como cu cuerpo de alguna extraña forma se había acomodado muy bien. Había sentido como su aroma había llegado de una forma tan fuerte a mi olfato que no había podido inclinarme un poco más a ella para sentirla con mejor claridad. Su falta de control ante nuestra cercanía, la falta de concentración hacia el destino donde ella me llevaría y también el tirón que habían hecho nuestros cuerpos ante el seguro movimiento de su varita. Sentí la duda cuando no estuve seguro de que ella aún se hubiera decidido a hacer ese tipo de viajes y más conmigo, su eterno enemigo infantil y esperaba que también de la época actual, solo por una sensación de gusto personal.

Luego sentí como su cuerpo se debilitaba un poco cuando tocábamos suelo firme y como mi brazo se había aferrado un poco más a ella ahora no con segundas intenciones, sino ante una clara preocupación de que se desmayara. No era común esas cosas. Yo la había casi obligado a que me llevara con ella y eso sin duda quitaba energías a quien fuera. Sentí como su cabeza se apoyaba en mi hombro como si intentara que su cabeza dejara de moverse y sus pensamientos fueran quienes lograran tener el dominio de la situación que a partir de ahora ella tendría que llevar. Y también sentí cuando su cuerpo se alejaba del mío y se volteaba a colocarse frente a su casa. Muchas cosas en tan poco tiempo, muchas que no había sentido en mucho tiempo. Muchas que estaba dispuesto a pasar una y otra vez si volvían a ser de algún modo igual- Lo lamento –dije en un susurro sin alcanzar a sostener mis palabras en mi boca. No quería mostrarme tan abierto a emociones aún, es más no sabía si las quería mostrar algún día. Alcé la mirada cuando me hacía la presentación a su hogar y sonreí divertido.

La casa decía Granger por tantas partes que si me hubieran dejado solo en ese lugar hubiera dado con la casa aún con los ojos cerrados, y solo guiándome por el aroma. Si hasta tenía el aroma a Granger. Las mansiones solían ser frías y sin nada que dijera hogar o al menos así era la mía, jamás lo había sentido como tal y que todo estuviera rodeado de cuadros de gente que jamás había conocido y que solo sabía de ellos que eran mis ancestros, pero lo que a toda vista te daban una sensación de poca privacidad descomunal. Le seguí los pasos sin hacer comentarios a eso, solo porque simplemente no me daba la gana. Sacó las llaves de su bolsillo, si sabía perfectamente lo que eran las llaves, Había tenido que averiguarlo cuando comencé con la lectura muggle y así como tantas otras cosas, muchas cosas, bastantes cosas. Sonreí de nuevo cuando recordé un libro de lo más interesante y que en ese momento no tenía caso traer a colación, por cosas… No definitivamente no era hora de recordar- Claro que no tienes ogros, si está recién entrando a su casa –reí mientras esperaba que me mirara de mala forma y hasta me dijera alguna cosa, pero no le daría tiempo para ello.

Entré antes de ella me dijera algo y dejé la bolsa con sus libros sobre la primera mesa que vi, era una casa normal y tenía ese algo que me gustaba, que te decía que podías estar allí por mucho tiempo y siempre tendrías algo que hacer. Cada cosa estaba en su lugar y de un modo extraño me gustaba. Que va la casa tenía escrito perfección por todos lados y la mano de Granger en casa cosa.. Y cuando recordé que tenía una pregunta en la punta de la lengua para hacerle esta se contestó sola. Sobre el sillón se paró un enorme gato que me miró con sus diminutos ojos ya que por tan achatada que tenía el ostro no dejaba que estos se abrieran más. Tenía tanto pelo como para hacer un abrigo y unos guantes a juego. Me incliné un poco y lo miré juntando un poco los párpados del mismo modo en que parecía que el los tenía- ¿Eres Crookshanks? -le pregunté al gato como si este fuera a responderme y después me acerqué hasta quedar cerca de la oreja del felino, que increíblemente no se alejó- Mas te vale que nos llevemos bien porque tengo la intención de pasar por aquí bien seguido –le susurré al gato y este solo maulló y volví a echarse bostezando y seguro a darse la siesta.

Me volví a miara a su dueño y la sonreí guiñándole- Otra cosa que no conocías de mi, tengo el poder mental con los gatos –reí y sacándome la capa para dejarla sobre el sillón caminé hacia la cocina sin que ella me dijera donde estaba y menos sin que ella me invitara. Por supuesto y sin sorpresa, todo en su lugar. Fui a un mueble y comencé a ver todo en busca de cosas- ¿Qué tienes para cocinar Granger? –alcé un poco la voz sin estar muy seguro sobre si ella me había seguido o no, pero suponía que no tendría mucho si había dicho que la cocina no era lo de ella. Esto se estaba volviendo tan extraño para mí como de seguro lo sería para ella y peor para ella.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Miér Ago 03, 2011 12:37 am

Cuando ya llegaba a la puerta de su casa creyó haber oído una disculpa de los labios de Draco, pero demasiado suave y fue como si las palabras se perdieran con el viento hasta el punto de dudar haber escuchado bien. La castaña se negó a darle más vueltas al tema, tenía muchas cosas en la mente en ese momento, más de las que desearía. El rubio no tardó en alcanzarla cuando hubo abierto la puerta, dispuesta a dejarlo entrar a su casa, su hogar en el cual había puesto tanto de ella. Se sorprendía ella misma, incluso más que la situación misma. Y temía las reacciones que estaba teniendo frente a Malfoy, porque no era normal, porque aquel día había sido y era de todo menos normal. Le lanzó una mirada asesina al rubio cuando escuchó el comentario de los ogros, ofendida, tomó aire para contestarle con alguna cosa igual de irritante o peor, pero Malfoy ya había entrado, dejándola con la palabra en la boca.

Rodando los ojos lo siguió hasta el interior y se dejó envolver por el cálido ambiente y por aquella sensación de saberse en casa. Cerró la puerta tras ella, cortándole el paso a la fresca brisa que venía del exterior y se sacó su abrigo de tela, quedando con uno de esos delgados sweaters de algodón que solía usar, era de color rojo oscuro y hacía ver su piel más pálida de lo que en realidad era. Se dispuso a buscar a Crookshanks para asegurarse de que estuviera bien, adoraba a ese híbrido entre gato y kneazle, aunque todos lo detestaran. Siempre se había preguntado porqué nunca le había agradado a Harry ni a Ron, ni siquiera Ginny lo apreciaba mucho y eso hacía que ella sólo lo defendiera más. El nombre de Crookshanks hizo que se volteara para mirar a Malfoy, que sin querer lo había encontrado antes que ella. Observó divertida cómo el rubio le hablaba a su gato. No sabía porqué, pero siempre había creído que a Malfoy no le gustaban. Y le sorprendió que Crookshanks no lo arañara ni nada parecido, pues no solía dejar que desconocidos lo tocaran o se acercaran demasiado. Se cruzó de brazos, contrariada, mientras se acercaba a ellos.

Dime qué le has hecho a mi gato, Malfoy — dijo mirándolo con los ojos entrecerrados pero con expresión divertida — No suele dejar que se le acerquen y me sorprende que no te haya arañado la cara. Está comenzando a perder su estilo —comentó inclinándose un poco para acariciarle la cabeza a su querida mascota que ronroneaba echado sobre el sillón. Hermione sonrió, cada vez que veía aquel rostro chato y peludo recordaba sus días en Hogwarts, los buenos, claro está. Sólo necesitó alzar los ojos un par de centímetros para encontrarse con la fotografía que buscaba, una en dónde aparecían Ron, Harry y ella durante el sexto año. Suspiró al ver Malfoy alejarse en dirección a la cocina, no le extrañaba que se paseara por su casa como si le perteneciera, ya comenzaba a acostumbrarse al comportamiento del rubio. Con un fluido movimiento tomó el abrigo que él había dejado sobre el sillón y lo colgó al lado del de ella antes de seguirlo.

Cuando se asomó en la cocina pudo ver a Malfoy abriendo y revolviendo los muebles, buscando algo para cocinar. Había llegado justo en el momento en que él formulaba aquella pregunta sin siquiera mirarla. Arrugando su pecosa nariz apoyó su costado en el umbral, pensando y repasando cada una de las cosas que tenía en la cocina.
No sé qué pueda servirte — le dijo mirándolo desde su lugar — Depende de lo que quieras preparar, pero ahí donde estas, a la derecha, se encuentran las ollas y todo eso — aclaró haciendo un gesto con la mano. La verdad era que no tenía ni la menor idea de las cosas que tenía, pero eran varias pues Molly Weasley había equipado su cocina encargándose de que nada faltara. Entró finalmente y rodeó la pequeña mesa que tenía, la habitación era bastante amplia después de todo.

Déjame ver — murmuró parándose sobre la punta de sus pies y alzando sus brazos para abrir uno de los muebles. Por un momento temió que una avalancha de cosas cayera sobre ella, pero nada de eso ocurrió. Tanteó con la mano y revolvió un par de envases y paquetes. — Aquí están las pastas, arroz y otras cosas que desconozco —rió sacando un envase que tenía letras en japonés y que no tenía ni la más mínima idea de lo que era o de cómo había llegado ahí. Lo dejó en su sitio y se volteó para mirar a Malfoy, apoyando sus codos en el mesón que se encontraba pegado a la ventana. — En el refrigerador hay más cosas — dijo, aún sin saber muy bien qué ofrecerle para comenzar — Dime qué puedo hacer y lo haré. Estoy a tus órdenes en estos momentos, pero que no se te suba a la cabeza.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Miér Ago 03, 2011 1:57 am

No había pensado en ningún momento responderle a su pregunta, después de todo me gustaban los gatos, tenía uno en m tienda que solía pasearse por cada pasillo y que había resultado ser uno de los más aliados compañeros a la hora de que alguien se viera tentando o un tanto distraído a cuando a la hora de pagar se trataba. Me gustaba el gato, era independiente, buscaba su propio alimento y no requería de cariño, algo muy parecido a mí, además de ser un animal listo. Y la verdad es que no tenía idea de porque el gato de Granger no me había hecho nada de lo que ella esperaba. Sonreí mientras entraba y pensaba que quizás ese era un muy buen punto a mi favor, el gato estaba de acuerdo con lo que le había susurrado. Es más creí que ella estaba equivocada, el gato estaba empezando a ganar un verdadero estilo.

Me di la vuelta cuando ella habló detrás de mi justo en el mismo momento en que yo había dejado de hablar y la vi muy recargada en la pared, en una postura que no era nada de ella y si toda mí. Me afirmé contra la encimera de un mueble y guardando las manos en las carteras de mi pantalón la miré con una pequeña sonrisa en el rostro. Solo alcé el rostro cuando miré el lugar que ella me indicaba, pero no me moví del lugar y solo la vi acercarse hasta donde estaba y ella empezaba a mirar con descaro todo lo que ella con un simple movimiento ofrecía. No era idiota sabía lo que ella tenía y más lo que estaba ahí mostrando mientras sacaba unas cosas las que sinceramente no estaba ni prestando atención. Al elevarse de puntas, su sweater se había subido un poco y sus piernas se extendían con todo se esplendor, piernas firmes de chica guapa que no tenía ni idea de lo que tenía. Era tan ilusa. Recordando perfectamente como miles de idiotas se quedaban pegados mirándola cuando los veranos exponían el sol y ella con calor se quedaba solo con la blusa blanca la cual jamás había sido aliada de una chica que no quería mostrar algo. Sí, yo había disfrutado, pero jamás como un idiota con babero.

Cuando volvió a ponerse en su estatura normal, coloqué mi postura normal y vi como sonreía con un envase con letras y jerogríficos chinos que nadie entendía y no tenía ni la más mínima idea de que era. Tomé el envase de sus manos y lo dejé a un lado- Pasta serán Granger, algo hecho con mis manos, es un mejor afrodisiaco que los mariscos –le dije serio mientras veía como ella lentamente ella se acomodaba en una posición en la que si fuera un poco más inteligente jamás se hubiera osado a posar. Alcé una ceja mirándola y pensando en cómo hacer esto. ¿Cocinar o una precia de lo más entretenida? Ya sabía qué hacer. Caminé un poco y separé mis piernas mientras las colocaba a cada uno de los lados de ella- Luego reviso lo que tienes ahí, hay algo que me interesa mucho más en estos momentos –inclinándome un poco puse mis manos a cada lado de sus codos y sonreí ante la cercanía que esta nueva posición me había dejado. Instinto de supervivencia a la mierda. Quizás podría salvarse de esta si ella respondía como correspondía alejándose de manera inteligente, pero si existía solo una tercera provocación más, consiente o inconscientemente, mandaría a la mierda el poco sentido común que tenía y le… ya vería.

- Veamos Granger –mordí mi labio riendo, del mismo modo en que muchas veces lo había hecho ella. Del mismo modo en que hacía que mis instintos se colocaran alerta para la caza de una presa- Con todos estos años deberías aprender que las consecuencias a las palabras son algo que siempre hay que pensar cuando se trata de mí –bajé la mirada y miré sus labios solo para provocarla, me gustaba hacerlo y que más daba, que se pusiera nerviosa era algo que quería, que deseaba, que conseguiría- Solía ser siempre quien acataba las órdenes, y no sé cómo darlas, quizás si se me pase la mano, así que tendrás que ser más específica –mis pies se movieron un poco más y mis rodillas se rozaron con las de ella. Hice un gesto de preocupación en los labios como si de verdad, en alguna parte de mi conciencia, sintiera la situación, pero que va, si estaba disfrutando de esto más que el día en que el famoso Potter destruyó al líder del idiota de mi padre. Pero, tenía que retroceder, no porque no me gustara eso, sino que las cosas se estaban dando como quería y eso no solía durar demasiado.

Suspiré frustrado cuando me di cuenta que el riesgo de seguir con esto era demasiado- Ahhhm que tal si solo pones a hervir un poco de agua y yo sigo con lo demás –le dije mientras levantaba una mano y tocaba un mechón de su cabeza sonriendo- ¿Serás capaz de hacer eso? –si era mejor, quizás la idiotez podría ocultar el lío que había tenido en la cabeza segundos antes.




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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Hermione J. Granger el Vie Ago 05, 2011 2:51 am

Nunca se le pasó por la cabeza que por un simple movimiento, como inclinarse para llegar al mueble más alto, se ganaría una mirada como la que Malfoy de daba. Sintió sus mejillas arder y no necesitaba un espejo para saber que había enrojecido. Evitando que sus ojos se encontraran con los de él, arregló disimuladamente el sweater color rojo oscuro que se había subido un poco al alzar las manos. Le requirió bastante trabajo ignorar lo que había pasado y poder concentrarse otra vez en lo que hablaban, pero no duró mucho. El envase con letras en un idioma que desconocía desapareció de sus manos, y Malfoy capturó su atención, aquella que durante aquel día iba de una cosa a otra. Tenía un problema, sí que lo tenía.

Siempre tan humilde, Malfoy — comentó haciendo una mueca sarcástica — Suenas convincente, así que espero que tu comida no sea una decepción luego. —sonrió de lado, buscando los ojos grises de él que en ese momento se acercaba. La castaña no se movió de su sitio, con las piernas estiradas y apoyando su peso sobre los codos, principalmente porque no había reaccionado a tiempo. Su cuerpo se tensó instintivamente al tener a Malfoy tan cerca de ella. Merlín, ¿porqué le hacía esto?.

¿Qué cosa? —preguntó, pero su voz había sonado más baja de lo normal. Se reprendió por dejarse afectar, no tenía porqué estar nerviosa, no debía estarlo. — ¿ Invadir mi espacio personal, por ejemplo? Eso se está convirtiendo en una costumbre de tu parte bastante molesta, Malfoy. — Le sostuvo la mirada con esfuerzo, pero de pronto se vio obligada a apartarla, mirando hacia abajo y rogando interiormente para que se alejara luego, pues no hacía más que confundirla y no, no se lo hacía fácil. Se sentía como una niña pequeña, indefensa ante el rubio. Porque él sabía a lo que jugaba, ella no.

Estuvo a punto de morder su labio inferior, pero notó la mirada Malfoy sobre ellos y se contuvo, nerviosa. Lo escuchó reír mientras hablaba, y se preguntó cómo lo hacía para sonar siempre tan seguro. Era injusto, era injusto que ella estuviera tan nerviosa, como si volviera a tener dieciséis años. Lo escuchó, comprendió lo que él pretendía y lo estaba logrando. La respiración de la castaña se se había hecho más rápida y superficial, su pecho bajaba y subía notoriamente cada vez que tomaba aire. Apretó los labios, negándose a hablar pues sabía que la voz le fallaría y no quería eso. Las palabras que oía daban vueltas en su cabeza, rápidamente. Y la verdad era que tenía perfectamente claro que debía medir todas y cada una de las palabras que salían de sus labios cuando de Malfoy se trataba. Y lo hacía, Merlín, siempre lo hacía pero es que no sabía qué esperar. Se preparaba para una reacción, la de una persona normal y obtenía una completamente distinta. Le frustraba todo lo que ocurría, tenerlo tan cerca y no desear alejarse, porque debería hacerlo, eso sería lo correcto. Cerró los ojos, bajando levemente la cabeza para no sentirse intimidada por la mirada del rubio.

Draco... — comenzó, y sí, había pronunciado su nombre y le había sorprendido notar que jamás lo había llamado así, en todos los años que llevaba conociéndolo. Le sonó tan raro como supuso que lo sería para él. Iba a hablar, a pedirle que por favor no siguiera, que no quería ser parte de un juego que sabía acabaría mal y que no lograba comprender del todo. Pero él cambió radicalmente el tema, como si de un momento a otro hubiese pensado lo mismo, y ella no hizo más que suspirar al sentir la mano de él acariciando un mechón de su cabello, preguntándole si sería capaz de hervir agua como si fuera idiota.

¿ Hervir agua? No lo sé, creo que puedo hacerlo — murmuró, pero su tono no sonó tan sarcástico como pretendía. — ¿Podrías moverte, por favor? Dudo que pueda hacer algo estando así— le dijo clavando sus ojos castaños en los de él mientras se enderezaba y dejaba de mirarlo desde abajo al estar afirmada sobre sus codos. Posó una de sus manos sobre el pecho del rubio, pretendiendo apartarlo un poco y escabullirse hasta el otro extremo de la cocina si era posible, porque sabía que jugaba con fuego, y que no podría hacer mucho más para seguir evitando quemarse.





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Re: Tengo tus Libros y Otras Cosas (Granger)

Mensaje por Draco Malfoy el Sáb Ago 06, 2011 7:10 am

Era increíble la capacidad que tenía Granger para decir cosas sin darse cuenta que estas mismas se convertían en su peor aliado, en que yo por lo general podía sacar tantas cosas de ellas que no se daría cuenta que lo mejor para mantenerse a salvo era simplemente quedarse callada. Que si de tener instinto de supervivencia jamás debió haber aceptado llevarme a su casa, en donde se suponía sería el único lugar donde ella podría gobernar y donde en realidad las cosas se estaban haciendo como yo quería. Hermione Granger, la chica más inteligente de mi generación en Hogwarts se dejaba derretir por una simple invasión de espacio y el hecho de preguntarme cómo reaccionaría a otro tipo de invasiones me hizo sonreír y querer averiguarlo como fuera. Convirtiéndose en mi nuevo objetivo. Cosa que por supuesto aún no sabía cómo y cuándo comenzar a efectuar.

Sonreí divertido y miré sus labios- Me alegra que mis palabras te suenen convincentes pues mis reacciones a ellas podrían resultarte mucho más –le dije mientras en ese momento no tenía ninguna intención de alejarme. Me gustaba ver su reacción y de algún modo me gustaba verme allí. Rodeándola bajo mi poder, como muy pocas habían estado. Ahora hacía poco que mi vida había comenzado a pertenecerme, que había comenzado a tener voz y voto en cada una de las cosas que yo hacía, sin tener que estar avisando al jodido ministerio por mis movimientos y ahora, l que Granger estuviera así entre la cárcel que mis brazos armaban era unos de los placeres que no me atrevería a abandonar muy pronto.

Y cuando mi mente había cambiado de objetivo pensando que aquello quizás no estaba del todo bien, detalle que solo pocas veces me había detenido a pensar, ella hizo o en realidad dijo aquello que la condenaría por bastante tiempo. Eso no era normal, se suponía que solo lo decía cuando iba acompañado de mi apellido, o simplemente era aquel apellido solo, pero ahora no.

Sus ojos se mantenían cerrados y su voz había bajado tanto que de no ser porque estaba cerca y veía sus labios en algún momento hubiera dudado de lo que había dicho, pero estaba seguro de cada una de las letras que juntas habían salido de sus labios. Y no iba a negar que me había gustado, que nunca antes alguien lo había dicho con tal intensidad, miedo, curiosidad y un temor tan oculto en el que me gustaba. A veces no sabía si ella pecaba de ingenua o sabía perfectamente lo que podía provocar. No, confirmado, no lo sabía.

Su mano había tocado mi pecho y las reacciones no habían sido las que yo me hubiera esperado. Era una simple mano de una chica, algo que muchas veces y antes había sentido y sin alguna prenda que lo separara, por lo que esta vez no tendría por qué ser tan diferente y muy a mi pesar si lo era- No lo sé Granger –le dije cambiando completamente mi actitud, si antes había estado dispuesto a abandonar el juego, ella se había encargado de volver al punto de inicio- Después de oír aquello de tus labios me estoy planteando seriamente el hecho de que lo vuelvas a decir para dejarte en libertad –era estúpido lo sabía, pero la satisfacción que había sentido en ese momento era mucho más agradable. Elevé una de mis manos y atrapé ala de ella en mi pecho mientras me inclinaba para dejar mi boca muy cerca de su oído- Que tal… -comencé susurrando- si repites mi nombre y yo te dejo ir… Her… mio…ne –dije con extrema lentitud su nombre saboreando cada una de las letras del mismo modo en que lo había hecho cuando había escuchado el mío de sus labios.

No era tan complicado, después de todo el mío tenía menos letras y mucho menos que procesar. Pero sabía después de tantos años que ella también tenía su orgullo y que bastaban ocasiones como esta para sacarlo a la luz y para que estaba con cuentos. Si me moría de ganas por ver cómo reaccionaba ante esto. La vida estaba llena de acción y reacción y yo en ese momento había aceptado que este nuevo comienzo con Granger estaría lleno de ellas. Me daba lo mismo si estábamos una eternidad así, yo tenía tiempo y aún nos quedaba toda la bendita noche para divertirnos, si es que ella lo aceptaba de una vez y se dejaba llevar. Cosa simple.




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